Contando con un desastre PDF Print E-mail
Written by Mark Huffman   
Monday, 15 September 2008 00:00

 

El precio de la gasolina estaba bajando, y estaba casi por llegar a un nivel que podríamos considerar razonable cuando de pronto, el fin de semana, volvió a subir y subir otra vez.  Pero, un momento, el precio del crudo continúa bajando. De hecho, el viernes se cotizó por debajo de $US 100 por barril.  Aparentemente, hay algo que no concuerda, parece haber una cierta falta de consecuencia entre las dos cosas. Sucede que los vendedores al por menor, es decir, las estaciones de servicio y gasolineras, que este año se sintieron que los habían agarrado desprevenido, decidieron adelantarse a los acontecimientos o como dice la expresión común, “ponerse el parche antes de la herida.” Anticiparon serios daños en el Golfo de México debidos al Huracán Ike. Supusieron que las refinerías y las plataformas petroleras iban a cesar operaciones por un tiempo indefinido, lo que iba a resultar en una disminución de la oferta. Pero la gran mayoría de las refinerías no sufrieron ningún daño, y volverán a entrar en funcionamiento en un par de días. Esperamos que los precios bajen rápidamente otra vez, especialmente ya que muchos estados en los Estados Unidos han redoblado su vigilancia para ponerle freno a la especulación.

 

 

Precio del crudo baja; la gasolina, sube

 

Acusaciones especulación luego del devastador huracán Ike

 

15 de septiembre, 2008

 

El huracán Ike arrasó este fin de semana pasado con todo y con todos en el Golfo de México, y esto ha resultado en una subida de los precios de la gasolina, aun en el marco de una marcada caída en el precio internacional del crudo, que este lunes se cotizón en menos de $US 100 por barril.

 

¿Qué está sucediendo?

 

Aparentemente, los vendedores de gasolina están queriendo protegerse de un posible aumento, que, según funcionarios del gobierno, no tiene razón de ser.

 

Cuando el huracán Ike, categoría 4, empezó su trayectoria por el Golfo, se evacuaron plataformas petroleras y muchas refinerías de la costa de Texas dejaron de funcionar. Catorce refinerías cesaron operaciones, frenando el paso de más de tres millones y medio de barriles de combustible por día.

 

Esto causó que muchas estaciones de servicio y puntos de venta creyeran que la oferta de gasolina iba a disminuir un cierto tiempo, tal vez incluso semanas. Como resultado de ello, el precio de la gasolina subió marcadamente hacia fines de la semana pasada. En algunos casos, el aumento fue de casi un dólar por galón.

 

En toda la nación, el precio promedio subió más de seis centavos, a $US 3,80 por un galón de gasolina regular en los puestos de autoservicio, según informó el Automóvil Club de los Estados Unidos (AAA).  Es decir, unos 30 centavos menos que el precio máximo que alcanzó el 17 de julio.

 

Si bien las refinerías y los oleoductos no sufrieron daños de consideración, no podrán funcionar a capacidad máxima inmediatamente. En el ínterin, el Departamento de Energía ha liberado más de 300.000 barriles de petróleo de sus reservas estratégicas.

 

Al mismo tiempo, el precio del crudo continúa bajando. No sólo no se produjeron daños en las instalaciones petroleras, sino que sigue habiendo una superabundancia de petróleo en el mercado. Ahora que las refinerías están cerradas u operando a capacidad reducida, no hay tanta demanda de crudo. Como resultado, los precio en la bolsa de Nueva York llegó hoy a $US 98 por barril.

 

La discrepancia entre los precios de la gasolina y los precios del crudo no ha pasado inadvertida. El Presidente George Bush ha advertido que la Comisión Federal de Comercio estará vigilante, para detectar cualquier instancia de especulación.  Al mismo tiempo, varios estados ya han tomado medidas específicas para frenar la práctica.

 

En Kentucky, el Gobernador Steve Beshear promulgó una orden declarando estado de emergencia para prevenir la especulación con los precios. El Procurador General solicitó la intervención del Gobernador después de recibir cientos de quejas del público consumidor.  En algunos casos, hubo racionamiento ilegal de combustible.

 

La declaración de emergencia le otorga poderes al procurador general para investigar y presentar cargos contra todos aquellos que vendan combustibles, materiales de construcción y otros bienes a precios desleales.