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Se le acaban las opciones a “Financing Alternatives” Como Blue Hippo, su primo de Baltimore, Financing Alternatives Inc. ofrecía a todos los consumidores de bajos recursos lo que, a todas vistas, era un trato estupendo: un plan de pago a plazos por medio del cual podrían adquirir la tan ansiada computadora o la televisión con pantalla gigante que de otro modo jamás podrían haber comprado. Pero esto no siempre funciona del modo esperado. En Virginia, un juez ha congelado los bienes de Financing Alternatives con la esperanza de encontrar suficientes fondos en efectivo como para devolverles su dinero a los consumidores que, luego de hacer sus pagos puntualmente, no recibieron nada a cambio.  Oficinas de Financing Alternatives, ya cerradas
Juez congela los bienes de empresa que ofrecía computadoras a plazos 7 de octubre, 2007 “Parecía que lo tenía todo.” Eso es lo que dijo un vecino refiriéndose a George Christian, el fundador de Financing Alternatives, Inc., una empresa que vendía computadoras baratas a plazo. La trampa: luego de hacer todos los pagos, el precio de estas computadoras era verdaderamente exorbitantes. ¿El blanco de esta estratagema? Consumidores de escasos recursos. Pero este viernes pasado, en Chesapeake, Virginia, donde vive Christian, el juez del circuito, Randall Smith, ordenó congelar todos los bienes de la empresa y exigió que Christian cediera sus poderes como dueño a un abogado que se encargará de asegurar que la empresa obedezca las órdenes del juzgado. Este fue el primer paso del procurador general de Virginia, que espera poder devolverles su dinero a todos los consumidores que pagaron cientos de miles de dólares y nunca recibieron nada a cambio. Virginia por lo general no se considera un líder en el campo de la protección al consumidor, pero se lo conoce como un estado que tiene un sistema de justicia criminal extremadamente estricto. Ocupa el segundo lugar, después de Texas, en el número de prisioneros que reciben la pena máxima. Tal vez como resultado de ello el estado tiene un bajo índice de criminalidad. Y tampoco tolera infracciones civiles, como lo está comprobando ahora George Christian. Como su similar Blue Hippo, Financing Alternatives (FAI) opera promocionando sus servicios a consumidores de escasos recursos, incluyendo a los miles de individuos que sirven en las fuerzas armadas y que están apostados en el estado. “¿Mal historial de crédito? ¿No tiene crédito? ¡No hay problema!” era el lema de los avisos que, desde 1998, han transmitido la radio y la televisión. Sin embargo, los consumidores, atraídos por la posibilidad de convertirse en dueños de una computadora, muchas veces pagaban miles de dólares y nunca recibían nada a cambio, señaló el representante del procurador general, Richard Schweiker. Uno de estos consumidores es La’Cara Hunt de Norfolk, Virginia, madre de dos niños y que actualmente está inscrita en un programa de clases de derecho criminal. Dijo que necesitaba la computadora para sus clases y también para sus niños. Pagó casi $US 2.000 y completó sus pagos a FAI en marzo, 2007, señaló Hunt. Todavía no ha recibido nada y ha dicho que, a este punto, tampoco espera recibir nada. Ella y sus hijos de 7 y 3 años han sido muy pacientes, pero han tenido que depender de la computadora de su hermana mientras esperan que se resuelva esta situación y reciban su dinero de vuelta. Promesas que no se cumplen Su historia es similar a las de unas 52 personas que se quejaron a ConsumerAffairs.Com. En el estado hay unos 600 individuos que se han quejado oficialmente. La compañía prometía despachar las computadoras después de tres meses de pagos, pero la mayoría señaló que nunca recibió nada, incluso después de pagar en su totalidad. Arthur Ruffin, que trabajaba en el departamento de servicio al consumidor de FAI de enero a agosto, 2007, dijo que tuvo que decirles a tantos clientes que no iban a recibir sus computadoras, que llegó a aprenderse de memoria las respuestas que ofrecía: “Debido a una modernización en nuestro departamento de envío y procesamiento, habrá uno retraso en el despacho del artículo que pidió.” Dijo que no había tal “modernización” y que de los miles de clientes que pagaron todas las cuotas, apenas “25 por ciento, como máximo” recibió su mercadería. En total, la empresa ha recibido $US 3,3 millones de 1.700 clientes que pagaron todas las cuotas pero no recibieron nada, dijo Mike Coston, un investigador en la oficina de Consumer Affairs de Virginia. Dijo que había muchas personas que habían pagado parcialmente por sus computadoras, que tampoco han recibido nada. Buen dinero Al mismo tiempo que la compañía tenía dificultades para entregarles a los consumidores la mercadería que habían pedido, su fundador recibía un sueldo de $US 1,5 millones por año, y un total de $US 7,8 millones en compensación por sus servicios, dijo Schweiker. Casa de George Christian, Virginia Una semana después de que el procurador presentó su demanda, la esposa de Christian, Michele, trató de tomar posesión de muchos de los bienes de la empresa. Escribió una carta pidiéndole a la empresa que le cancelara $US 300.000, parte de una “supuesta deuda” de $US 500.000,” dijo Schweiker. El 3 de octubre, los medios de comunicación observaron un camión de carga en la sede de FAI. Los empleados de la mudanza estaban empacando computadoras y equipo de oficina, pero no quisieron decirles a los reporteros cuál era el destino de los bienes de la compañía. Los vecinos de Christian no le proporcionaron al reportero de ConsumerAffairs.Com noticias más claras. La puerta de la cochera estaba cerrada. Nadie abrió la puerta cuando llegaron los miembros de la oficina del sheriff, aparentemente para entregar un citatorio o emplazamiento. El oficial no dijo qué estaba haciendo. Antes de que se presentara la demanda en su contra, FAI transfirió medio millón de dólares directamente a Michele Christian y otro medio millón a una empresa de la que ella es la única propietaria. Primo de Blue Hippo FAI y Blue Hippo, con sede en Baltimore, Maryland, son aparentemente negocios idénticos que estafan a los consumidores ofreciéndoles computadoras baratas a crédito. FAI se fundó en 1998, y Blue Hippo en el 2003. Sus contratos son idénticos, incluso en su apariencia física. Aparentemente, las dos empresas tenían una especie de cláusula de ‘no competencia’ entre ellas, porque las autoridades de Virginia no han recibido quejas de Blue Hippo. Las operaciones de FIA han cesado, al menos temporalmente. Ahora es necesario determinar cuáles son los bienes que FIA todavía posee. Una vez se determine esto, se tratará de compensar a todos los consumidores que pagaron más de $US 3,3 millones de dólares por productos que nunca recibieron. Se espera concluir el caso hasta diciembre de este año. Qué hacer Los consumidores, de cualquier parte de los Estados Unidos que hayan perdido dinero en tratos con Financing Alternatives deben presentar una queja con la oficina de Consumer Affaire en Virginia. Llame a la oficina al 804.786.2042 para obtener un formulario, o visite el sitio Internet haciendo clic aquí. Los formularios deben enviarse a: P.O. Box 1163, Richmond, Virginia, 23218. |